¿El decimotercer Apóstol? – Comentario al Evangelio del Domingo 11 de octubre de 2009 – 28º del Tiempo Ordinario

Comentario al Evangelio – Domingo XXVIII del Tiempo Ordinario – Día 11 de octubre de 2009

¿El decimotercer Apóstol?

El que había llegado corriendo y se había arrodillado ansioso ante Nuestro Señor, se retiró triste y abatido de su presencia. Prefirió sus bienes terrenos —hecho inédito en el Evangelio— antes que el “tesoro en el Cielo” que le ofrecía el propio Dios.

Mons. João Scognamiglio Clá Dias, E.P.
(www.joaocladias.org.br)
Presidente General de los Heraldos del Evangelio

Evangelio:

A l salir para ponerse en camino, vino uno corriendo a su encuentro, y arrodillándose ante Él, le preguntó: ‘Maestro bueno, ¿qué debo hacer para conseguir la vida eterna?’ Jesús le dijo: ‘¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios. Ya sabes los mandamientos: No mates, no cometas adulterio, no robes, no levantes falso testimonio, no defraudes, honra a tu padre y a tu madre’. Él, entonces, le dijo: ‘Maestro, todo eso lo he observado desde mi juventud’. Jesús, fijando en él su mirada, le amó y le dijo: ‘Una cosa te falta: anda, vende todo cuanto tienes y dáselo a los pobres, y así tendrás un tesoro en el Cielo; luego, ven y sígueme’. Pero él, abatido por estas palabras, se marchó triste, porque tenía muchos bienes. Jesús, mirando a su alrededor, dijo a sus discípulos: ‘¡Qué difícil es que los que tienen riquezas entren en el Reino de Dios!’ Los discípulos quedaron sorprendidos al oírle estas palabras. Pero Jesús, tomando de nuevo la palabra, les dijo: ‘¡Hijos, qué difícil es entrar en el Reino de Dios! Es más fácil que un camello pase por el ojo de la aguja, que un rico entre en el Reino de Dios’. Ellos se asombraban aún más y se decían unos a otros: ‘Y ¿quién se podrá salvar?’ Jesús, mirándolos fijamente, dijo: ‘Para los hombres es imposible; pero no para Dios, porque todo es posible para Dios’. Pedro se puso a decirle: ‘Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido’. Jesús dijo: ‘Yo os aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o tierras por mí y por el Evangelio, quedará sin recibir el ciento por uno: ya en esta vida, casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y tierras, con persecuciones; y en el mundo venidero, vida eterna’” (Mc 10, 17-30).

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(Transcrito de la Revista “Heraldos del Evangelio” Nº 75 – Octubre 2009 -www.salvadmereina.org)

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